viernes, 25 de febrero de 2011

Cristina visitó a los dictadores africanos derrocados o a punto de serlo

A principios de año Cristina realizó una gira por países del norte de Africa con el objeto de incrementar el comercio exterior con la región. No pudo ser peor la elección y el momento para realizar el viaje, ya que los gobernantes que visitó o fueron destituidos por rebeliones populares, o están a punto de serlo.
El cierre de la gira fue en Libia, donde el dictador Muamar el Kadafi, con quien firmó acuerdos sobre el uso de la tecnología nuclear, agricultura e intercambio comercial, ha perdido más de dos tercios del territorio de su país, incluyendo la zona petrolera y bases militares, y está siendo rodeado por fuerzas populares que se levantan contra el régimen despótico.
En un hotel de Trípoli participó en un seminario sobre oportunidades de negocios entre empresarios de ambos países, seguido de encuentros bilaterales. Hoy Trípoli está a punto de ser cercada por el pueblo libio cansado de la dictadura que ejerce Kadafi desde hace 36 años.

Los dictadores de Túnez y Egipto, los otros países que visitó Cristina, ya han caído en manos del pueblo organizado luego de jornadas históricas. Libia está en ese camino y Argelia parece que también. Los acuerdos firmados con los dictadores no serán tenidos en cuenta por los futuros gobiernos, por lo que la gira fue verdaderamente en vano.
Las rebeliones populares en la región pueden haber tomado de sorpresa al ciudadano común en nuestro país, pero difícilmente puedan sorprender a un canciller. Sin embargo, Timerman ni se enteró qué estaba pasando en esa región y permitió que Cristina hiciera un viaje de balde y pasara tremendo papelón. Ese es el canciller que tenemos… lamentablemente, no es muy diferente del resto de los ministros de Cristina.
Por otra parte, su gobierno ha criticado las dictaduras, particularmente las latinoamericanas de los años ´70. Cómo se explica entonces que haya visitado y firmado acuerdos con cuatro dictadores? Los sucesos recientes nos muestran lo sangrientas que son esas dictaduras. Los miles de muertos asesinados por las tropas de Kadafi son un ejemplo elocuente de ello.
Por lo visto, la política exterior argentina es un cambalache como buena parte de la política interna y se organizan viajes que tienen fines turísticos y propagandísticos más que políticos y económicos.
Es tiempo de tomar en serio la política exterior y definir con qué países firmamos acuerdos de cooperación. Es inexplicable un acuerdo sobre energía nuclear con países gobernadores por dictadores sangrientos.

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