domingo, 27 de febrero de 2011

El déficit habitacional y la corrupción

Sobre el comienzo de mis estudios universitarios ya nos preocupaba a los arquitectos, y a quienes pretendíamos serlo, el drama del déficit habitacional. Por aquel entonces, estoy refiriéndome a los fines de la década del 60, se hablaba de un millón de unidades.
El tiempo pasó, la población creció, los gobiernos no estuvieron a la altura de las circunstancias y hoy hablamos de un déficit real de dos millones y medio.
En julio de 2004 Néstor anunció el Plan Federal de Viviendas  en un acuerdo con los gobernadores de provincias que le concedió el control discrecional de la construcción de nada menos que 120.000 casas.
Por aquel entonces en la provincia de Buenos Aires una vivienda costaba $ 30 000.- Hoy cuesta $ 125 000.- Son datos incontratables. Es cuestión de buscar las publicaciones de licitaciones de aquellos años y de los últimos llamados. ¿Qué sucedió? ¿Inflación? ¿Sobreprecios?
De acuerdo a los índices de inflación que publican empresas privadas, esas casas deberían costar hoy unos $ 65 000.- Pero si se ajustara ese costo a los índices del INDEC de Guillermo Moreno, debería ser aproximadamente de la mitad.
El Ministro de Planificación, Julio De Vido, decidía dónde se construían las viviendas y a qué precio.
Las casas tenían entre 45 y 50m2. Los precios eran variables. Las más caras eran las de Ushuaia, $65 000.- y seguían las de Santa Cruz,   $56 000.-, algunas de $ 42 000.-, otras de $40 000.- y el resto, de    $ 30 000.-
Con los primeros llamados a licitación se supo que las provincias gobernadas por los amigos K recibían mayor cantidad de viviendas y mayor era también la cotización por unidad.
En dos meses, el valor fijado para Santa Cruz había ascendido de       $ 56 000.- á $ 93 068.-, un 66,19% adicional.
Con este plan se compraron voluntades políticas, votos en el Congreso… Con el tiempo se empezó a dar dinero a los intendentes del conurbano y a organizaciones sociales, como Madres de Plaza de Mayo, cuyos costos pasaron de $ 40 000.- á 141 000, es decir, un aumento del 254%.
Clientelismo político, exclusión a los enemigos, sobreprecios, corrupción… los más pobres saben que nunca podrán acceder a una vivienda digna. Al menos mientras nos gobiernen los K.

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